P R E V E N C I Ó N

El sobrepeso y la obesidad, así como las enfermedades no transmisibles vinculadas, pueden prevenirse en su mayoría. 

En el plano individual, las personas pueden optar por:


limitar la ingesta energética procedente de la cantidad de grasa total y de azúcares;
aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos;
realizar una actividad física periódica (60 minutos diarios para los jóvenes y 150 minutos semanales para los adultos).




La responsabilidad individual solo puede tener pleno efecto si las personas tienen acceso a un modo de vida sano. 
Por consiguiente, en el plano social, es importante ayudar a las personas a seguir las recomendaciones mencionadas, mediante la ejecución sostenida de políticas demográficas y basadas en pruebas científicas que permitan que la actividad física periódica y las opciones alimentarias más saludables estén disponibles y sean asequibles y fácilmente accesibles para todos.
Un ejemplo de una política de ese tipo es un impuesto sobre las bebidas azucaradas.








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